Paciencia catalana
Felicidades a los ciudadanos de Catalunya por el estoicismo, la resignación, el aguante.
La paciencia, una virtud catalana. Si no fuera un pueblo tan resistente y sufridor, maltratado por burócratas de culo plano y risita amoniacal, hubiera desguazado los vagones de Cercanías, hubiera cortado las calles con barricadas, el aeropuerto habría sido asaltado por los escritores rezagados de Fráncfort y las ruedas arderían en las autopistas con columnas de humo negro, amenazador y maloliente. Pero no. Humildad y tolerancia. También ira, una ira sensata. Pero sobre todo civismo. Un comportamiento ejemplar que debiera de trascender. Durante el apagón veraniego se fundieron los semáforos en los cruces más transitados y no hubo ningún accidente. Ni uno. Cuando falla todo, la autogestión: pasa tú, paso yo.
Qué estafa. Catalunya se ha convertido en un gran agujero por donde el Estado español se cuela y desaparece.
Paciencia al despertarse, una o dos horas antes de lo habitual, para llegar a tiempo al trabajo. Las ojeras también identifican a un pueblo: explican que está agotado, harto, a punto de estallar.
Paciencia al subir al tren o al autobús, de incierto destino. Paciencia en la autovía porque es una masa de acero fundido, una línea continua de coches detenidos. Paciencia al encender la luz, cerrando los ojos como el jugador a la desesperada que apuesta a la ruleta con la última ficha. ¿Funcionará, no funcionará? Paciencia en el aeropuerto: hoy el avión tampoco saldrá según el horario previsto.
Paciencia al pagar. Porque las infraestructuras no chutan pero el catalán siempre, siempre paga.


Octubre 29th, 2007 at 4:03 am
Espera, espera, estás insinuando que los catalanes no lo teneis tan bien como lo pintan…?
Quejica!
No, en serio. Me ha gustado leer el detalle de lo de los CERO accidentes cuando la ciudad estaba sin semáforos. Me sumo a las felicitaciones para los ciudadanos, y a ver si se va centrando la cosa, que ya hoy he leído sobre otro nuevo socavón…
Saludos!
Novembre 1st, 2007 at 8:47 am
Jejeje Pau, sobre todo al pagar. Cuando Catalunya se haya hundido en un inmenso socavón, ahí estarán aún los peajes. esos sí que no se hunden…